Los manuscritos del Mar Muerto III

Una vez conocidos los hechos relacionados con la historia del descubrimiento y las batallas académicas por tener acceso a los manuscritos, pasamos al examen de los restos materiales. La pregunta más repetida en estos más de sesenta años de investigación es quién escribió los Manuscritos del Mar Muerto, pero para contestarla, debemos conocer antes el contenido de la biblioteca encontrada.

Las once cuevas descubiertas han proporcionado varios miles de fragmentos procedentes de unos 800 textos diferentes, muchos de ellos repetidos. La primera división que se establece entre ellos es la de manuscritos bíblicos y manuscritos no bíblicos.

Los manuscritos bíblicos son copias de todos los libros de la Biblia Hebrea excepto el de Ester. Destaca por su estado de conservación el gran manuscrito de Isaías expuesto en el Santuario del Libro en Jerusalén. Se trata de las copias más antiguas que se conocen del texto bíblico, por lo que nos ofrecen mucha información sobre la exactitud con la que ha llegado hasta nosotros a través de los siglos. La conclusión general a la que se puede llegar es que el texto de la Biblia Hebrea (es decir, el Antiguo Testamento, hasta los libros de Crónicas) tenía ya la forma actual en tiempos de Jesús. Destaca en similitud el texto de Isaías. Como cuestiones más llamativas, hay que señalar el hecho de que ciertos manuscritos de Qumran coinciden en su redacción con la traducción griega conocida como “de los LXX”, en contra de la versión hebrea del Texto Masorético (versión del texto establecida como correcta y definitiva).

Santuario del Libro (Jerusalén) – © Wikimedia

Por otra parte, hay también algunos textos de Qumran que coinciden con la versión del texto de los Samaritanos y en contra, de nuevo, del Texto Masorético. En general, son textos muy ampliados respecto a la versión conocida hasta este momento. Los Samaritanos (población de origen pagano convertida al judaísmo que conserva hasta el día de hoy ciertas discrepancias con el judaísmo oficial) optaron por una versión alargada para su propio texto bíblico y le añadieron ciertas características teológicas que le hiciese más propio.

Señalar, por último, que la ausencia de ejemplares del libro de Ester se debe, posiblemente, a la casualidad. Hay que tener en cuenta que el paso del tiempo ha destruido gran parte de los textos escondidos en las cuevas y que hasta nosotros ha llegado únicamente una porción de los mismos. Al no tratarse de uno de los libros más importantes, habría menor número de copias, lo que aumenta las posibilidades de que no se conserve ninguna de las pocas que se realizarían.

Los manuscritos no bíblicos constituyen el mayor atractivo de esta biblioteca. Florentino García los clasifica en varios grupos:

1) En primer lugar, señala las Reglas, textos que, básicamente, establecen las normas a seguir en el grupo o grupos que vivieron en Qumran. Además de las normas, estos textos contienen otros elementos no normativos, tales como reflexiones sobre la historia santa, apuntes morales, etc. Los principales manuscritos de esta categoría son la Regla de la Comunidad y el Documento de Damasco.

2) En segundo lugar se encuentran los Textos haláquicos. La Halakah consiste en una serie de normas de conducta concretas derivadas de la interpretación de los textos bíblicos. A este grupo pertenece, además de fragmentos de obras mayores, la Carta Haláquica 4QMMT. Este texto tiene una gran importancia en la discusión sobre la identidad de las gentes que vivieron en Qumran.

3) Como tercera división, F. García señala los Textos de contenido escatológico. La escatología es una doctrina sobre las últimas realidades del mundo, el Juicio Final, la guerra entre las fuerzas del bien y del mal, y la paz que vendrá a continuación con el nuevo orden que se establecerá en el mundo. No se trata de un género literario, sino de una coincidencia de contenido. Los dos textos más representativos de este grupo son la Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas y la Descripción de la Nueva Jerusalén.

4) A continuación, tenemos los Textos exegéticos, libros que interpretan los textos bíblicos. Destaca en este apartado el polémico Rollo del Templo que Y. Yadin recuperó en circunstancias extrañas en 1967.

Fragmento del rollo del Templo – © Wikimedia

5) La Literatura parabíblica abarca cualquier relato que toma como punto de partida algún texto bíblico, lo transforma o lo reescribe y lo mezcla con otras tradiciones no bíblicas. Es uno de los apartados más importantes de Qumran. Entre los muchos manuscritos parabíblicos se pueden señalar el Génesis Apócrifo, el libro de los Jubileos, Henoc y los Testamentos de los Doce Patriarcas. Todos ellos forman parte de los llamados Apócrifos del Antiguo Testamento, un corpus de obras de temática bíblica que no fueron aceptadas dentro del canon de libros bíblicos.

6) Como Textos poéticos clasifica F. García aquellos fragmentos que no ofrecen ninguna duda sobre su carácter poético, aunque no quede clara su intención litúrgica. Se trata, sobre todo, de salmos e himnos.

7) Los Textos litúrgicos son composiciones destinadas a ciertos días festivos o actos religiosos de la comunidad, con indicaciones de las oraciones, cantos, plegarias o actos que se realizaban en esas fechas concretas. Dos ejemplos de este apartado son las Plegarias Cotidianas y las Plegarias Festivas.

8) Los Textos astronómicos, calendarios y horóscopos hallados en Qumran están, en general, en un pésimo estado de conservación. Sin embargo, su importancia es enorme, porque los calendarios festivos eran uno de los puntos de polémica que distinguían a unas sectas de otras en el siglo primero. Por lo tanto, estos textos pueden ofrecer mucha información sobre los autores de los manuscritos. Los horóscopos servían para saber qué cantidad de luz (bien) o tinieblas (mal) tenía cada persona en el momento de nacer.

9) Fuera de cualquier clasificación posible queda el llamado Rollo de Cobre. Se trata de un texto escrito sobre dos placas de cobre que enumera una serie de escondites y los tesoros que hay depositados en ellos. El texto ha sido fuente de inagotable polémica sobre la autenticidad o carácter folclórico de los tesoros descritos.

Fragmentos del Rollo de Cobre (3Q15) en el momento de su hallazgo (1952) – © École Biblique et Archéologique Française de Jérusalem

Texto de:

JAVIER ALONSO

FILÓLOGO Y ARQUEÓLOGO

1 Comment

  1. Acabo de leer la tercera y última parte de los Manuscritos del mar Muerto. Me ha parecido interesante o. La tercera parte, la tengo que volver a leer para retenerlo mejor.
    Yo estuve el año pasado en Israel y visité Qumran. También íbamos con un Arqueologo(desde España) y allí, tuvimos “un guía acompañante”, israelí. Todo un descubrimiento. Paracaidista de las 4 guerras israelíes. Con 80 años y trepando ágilmente por los montes. También resultó interesante su punto de vista sobre muchas cosas. Por ejemplo, estando en los territorios ocupados, o los Altos del Golam. En fin, espero poder viajar con vosotros algún día.
    Yo te escribo desde Almeria(donde vivimos) y soy una recién jubilada.
    También he oído las conferencias en Yotuve. Un saludo afectuoso

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